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sábado, enero 14, 2012

Trece.


Debería parar de hablar con tantas palabras afectivas. 
Pero es que ya no recuerdo mis necesidades vitales 
cuando observo l o s l u n a r e s de tu hombro izquierdo.

viernes, septiembre 23, 2011

Like a heartbeat.

Que me sale niebla de los pulmones cuando fumo pedazo a pedazo mi alma. Que yo no pertenezco a nadie, que nadie me pertenece a mi. Que, no lo sabes, pero somos sólo gotas de agua vagando en un mismo vaso. Que la Luna es muy cara y se empeña en salir todas las noches. Que me marea el pasar de las horas, y me enerva tu latir. Que la vida son tres segundos y en el tercero, en el tercero estás tú.



'Al fin y al cabo, la vida es una mierda. 
Y nosotros, nosotros somos sólo moscas'.

miércoles, junio 01, 2011

Live and Let Die.

Tengo ganas de. Bueno, realmente no lo sé. Quizá sea el verano, que me trastorna y desquicia a la vez. Voy a arrepentirme. Pero qué más da, ya la he liado demasiadas veces...

Y aquí estoy, planteándome dejarlo todo por ser una cobarde, y preguntándome si lanzarme al vacío, pues eso es lo que eres. Lanzarme sobre ti, arrancarte la piel, y hacértelo muy lento. Hasta sentir cada célula de tu piel.

Nunca antes había tenido tantas ganas de hacértelo.



Pero no lo haré, tranquilo. Aún no sé si quiero volver a caer entre tus grandes brazos, entre tus claros ojos, entre tus humildes gestos. Aún no sé por qué sigo pendiendo de un hilo, de el hilo, de SU hilo. Ya sabes de quién. Sólo tú lo sabes. Y por saber, ya sabes que me gusta bastante. 

Pero de qué sirve decir estas cosas, no es más que simple verborrea en forma de palabras... Para qué seguir escribiendo, si sólo me sirve para darme cuenta de que sólo a mi me podrían gustar dos personas a la vez.

No me aclaro. No te aclaras. No me atrevo. No te atreves.

Si todo fuese más sencillo, 
si tan sólo pudieras decirme; 
- No, no me gustas, lo nuestro no funcionaría... 

domingo, mayo 22, 2011

Eh, tú!

Tengo tristeza acumulada en la piel. 
Ayúdame a sacarla. Por favor...

lunes, mayo 02, 2011

Escrutando momentos.


Me siento bien, me encuentro bien. Sonrío, canto, salto, bailo, corro, GRITO. Te susurro a base de palabras. Te acaricio la piel con la mirada. Me inundo por dentro. Vamos, ven. Que vamos a hacer un pacto yo y tu sonrisa. A amapolas, margaritas, y jazmín. Todo me huele a eso. ¿Qué hora es? Ninguna, tu de aquí no te vas. Verano, pasa rápido. O no vengas. Que sea siempre primavera y que el cálido color de las espigas nos transformen en mejores personas.


lunes, abril 04, 2011

Paranoias mentales.

Te reto;

- Te reto, a que veas lo que se derrumba mientras yo sigo en pie, o al revés, ya no lo sé. Me olvidé del ayer.
- Te reto, a que me ayudes a recoger los escombros que dejo a cada paso.
- Te reto, a que me ayudes a buscar mis sonrisas entre las cenizas que dejas con cada cigarro.
- Te reto en la oscuridad. Con los ojos abiertos, tambaleándome, desorientada, lamiendo mis heridas como un lobo asustado, como un esgrimista, alzando la espada y dejando que me quieras.
- Te reto a que me abras el alma como solo tú sabes hacerlo.
- Te reto a que me mires las pupilas, en silencio. A que me cales hondo, y a que te cales hondo. A pesar de las consecuencias que eso conlleve...



Y si a pesar de todo esto te quedas, habrás ganado.


jueves, marzo 31, 2011

No te/me dejes caer.

Sonreír. Y no solo con los dientes. 
También con el alma, la piel, los ojos, las manos. 
Con todo mi ser.

Llora conmigo. Hazme sentir vida en los pulmones. 
Buceemos. Gritemos. Pasemos de todo
Y que no vuelva a estropearse.

Yo me quedo contigo. Tú, no sé.
Pero eres para mi.





viernes, marzo 18, 2011

Así era él, anónimo, sin nombre ...



Él encogió los hombros, movió ligeramente la cabeza y luego me miró con una avidez tan intensa, que juro que estuve a punto de gritar. Era tan cruda y tan absolutamente falta de artificio como el reflejo de mi propio corazón. Dejé veinticinco dólares en la mesa y le seguí a la calle.

En medio del frío, me cogió la cara entre las manos y me besó suavemente, rozando apenas sus labios con los míos. Me encendí por dentro como si me hubiera empapado de gasolina y me hubiera prendido fuego. Me sentía como una adolescente, aquel deseo sexual era tan nuevo para mí como yo lo era para él. Consiguió parar un taxi sin despegarse de mi cara, caímos en la parte de atrás y nos manoseamos como chavales en un baile de graduación.

Frente a nuestro edificio, me beso la nuca mientras yo intentaba abrir la puerta de la calle. Me empujó dentro y me apretó contra la pared. Estaba hambriento, pero era tierno, me besaba casi con reverencia. No cerró los ojos y no los apartó de los míos; yo no quería dejar de mirarle, no podía. No sé cómo subimos los tres tramos de escaleras hasta mi piso, pero lo hicimos.

En la cama, me puse a horcajadas sobre él y le desabroché la camisa. Tenía el pecho y los hombros cubiertos con el tatuaje de un dragón volador con alas totalmente desplegadas, la boca abierta llena de dientes afilados y una serpenteante lengua bífida. Era una obra de arte, dibujada hasta el más mínimo detalle. El dragón estaba furioso, pero era fuerte y bueno, sabio y justo. Debajo se distinguían unas cicatrices, un bulto de varios centímetros en su costado y lo que parecía ser una herida de bala en el hombro. Se quedó quieto mientras le miraba y le pasaba los dedos por el dibujo del tatuaje, sobre las marcas. Me acercó la mano a la cara y la pasó suavemente por mi mejilla, por la línea de la mandíbula. No sé lo que vería en mi cara. Yo me incliné para besarle. Tenía miedo, no de él, sino del potente estallido de fuego y deseo, del caos que parecía reventar los límites de mi vida, antes tan ordenada. Me desabroché la blusa y la dejé caer sobre mis hombros.

Desde el vestíbulo la luz entró en el dormitorio para lamer los valles que formaba su cuerpo. Su clavícula era una cumbre pronunciada que yo rocé con mis labios. Su cuerpo, igual que el tatuaje, era el resultado de muchos esfuerzos y mucha dedicación. Cada músculo estaba trabajado, perfectamente definido, como una dura roca bajo la seda de su piel. Se estremecía con el roce de mis labios. Sentí que se excitaba, y aquella certeza me atravesó las venas como un calambre.

La penumbra sólo permitía ver la mitad de su cara. Seguía con los ojos abiertos y mirándome cuando le empujé de nuevo sobre la cama. Tenía una mandíbula cuadrada y recia, y sus labios no sonreían. A alguien que no supiera interpretar las caras, le habría parecido frío, incluso enfadado; pero yo sabía que había que buscar la verdad en la punta de sus labios y en el rabillo de sus ojos. Allí seguía de nuevo aquella tristeza que yo aún seguía detectando, aquel deseo poderoso que mi cuerpo captaba, y quizá lo que más me conmovía; la vulnerabilidad de alguien que no dejaba que la gente se acercara, que no estaba seguro de poder soportar el placer o el dolor que aquello comportaba.

Me dejó explorar su cuerpo con la boca y con las yemas de los dedos. Yo quería pasear por el paisaje de su físico, andar por aquel sendero sinuoso. Una parte de mí tenía prisa por devorarle completamente, pero sobre todo deseaba que mi lengua probara todos sus sabores. Él fue paciente, pero cuando la desesperación de sus sordos gemidos aumentó, supe que su contención no duraría mucho. En cuanto mis dedos tocaron los botones de sus vaqueros, se puso encima mía. Era tan rápido y tan fuerte que me vi rodeada por sus brazos y le aguanté la mirada, antes de sentir su sacudida. 

Al recordar que me había seguido hasta la cafetería, me sentí entre abrumada y desconcertada durante un segundo. Un poco asustada, con una mezcla de alarma y regocijo.

- Me estás torturandomurmuró.

Entonces sonreí y le rodee con mis brazosMe perdí en el mar de su carne, flotaba en el interior de sus ojos, sentía cómo sus manos fuertes recorrían mi cuerpo. Se estaba alimentando de mí, y yo dejé que tomara cada milímetro, que me devorara. Nunca me había rendido de esa forma en cada instante. Las pesadillas que recientemente habían invadido mi vida fueron desapareciendo, y no hubo nada más allá de nuestra piel ...



jueves, marzo 10, 2011

Le mordía las orejas...

( Quiéreme, quiéreme, quiéreme, quiéreme... )

Se podía tirar horas susurrándole al oído que la amara como nunca antes lo habían hecho. Que la abrazara. Y que la estrujara para sentir sus huesos, su piel, su tacto, su música... Para sentirle a él.

Había llegado. Había conseguido lo que muy pocos habían conseguido antes...
La había impregnado con su esencia, y había traspasado el muro consiguiendo llegar hasta su frío corazón

Ya no tenía escapatoria.



domingo, marzo 06, 2011

Joder, tengo que decirte algo.

Tengo tantas ganas que juro que cualquier día reviento. Daría todo mi poco dinero para no caer en la tentación de decirte lo que siento. Pero es que pasan los días, te necesito, y me arrepiento...

Joder, me salen hasta rimas. Vaya mierda, eh!? 
Pero vamos, venga, dame una señal. Dime que me quieres, que me amas, que te gusto, que me odias. Algo, por favor, dime algo. Dime que quieres secuestrarme, que quieres combatir mi claustrofobia después de tanto tiempo encerrada en estas cuatro paredes.

Podría cagarme en dios siendo atea, podría joder a cada víbora que entra en tu vida creando en mí dudas inexistentes, irreparables, irrebatibles momentos en mi cerebro, porque vaya puta mierda de cerebro. Como cada uno de mis argumentos... 

Entro, no entro, hablo, no hablo… hablar o no hablar esa es la cuestión. Tan poco heroísmo que me convierten en unas pocas palabras, en unas hojas viejas, amarillas de esperar a que un cobarde diga; Hola. Y en mi intento… por favor, adéntrate en mi entrepierna como sólo tú sabes hacerlo en mis alucinaciones. 
Me gustas, me gustas, me gustas, me gustas y no aguanto más.


jueves, marzo 03, 2011

Dependencia.

A veces creo que eres como la nicotina que permanece dentro de un cigarro. Siempre haces que tenga unos deseos irrefrenables de probarte, de no prestar atención a lo que me diga la gente y cada vez que te pruebo, siento que quiero más, cada vez más. Pero como todo, no eres perfecto, poco a poco te vas consumiendo hasta que desapareces, dejas tu huella en mi y me destrozas por dentro ...


martes, marzo 01, 2011

Skins.


Piel de gallina. Ganas de gritar. Frío en el estómago
Chispas en mi cerebro. Presión en mis arterias
Cortocircuitos en mis pupilas. Sabor amargo en mis dedos. 
Y contacto áspero en mi lengua.

martes, febrero 15, 2011

Everything.

Tumbados en el sillón, tapándome con tu chaqueta de cuero, crucificada por tus manos. Notando tus latidos, besándome la frente. Me arañas la cara con los dientes, arrancándome la identidad, convirtiéndote en mi y yo en ti. Haciendo lo mismo que cuando te conocí, suplicándome que te quisiera. 



Llorando litros de alcohol, pisando gramos de nieve fina expandida a lo largo de nuestras fosas nasales, haciéndonos gritar que nos amamos. Como tú siempre susurras, como yo siempre te escucho, en silencios incómodos, sin saber que más decir.

lunes, febrero 14, 2011

Sólo el amor puede ser de ese color granate.

Me gusta el día, pero más la noche. Las avenidas, las calles peatonales, y los parques. Dibujar en los cristales empañados, las luces en Navidad, sentir el frío en los pulmones, tu respiración entrecortada, y el peculiar ruido del motor de tu coche. Me gusta cerrar los ojos y imaginarme de tu mano, que me duela el corazón cuando no estás, y enredarme en tu piel. 



Me gustas tú, y nadie más.

domingo, febrero 13, 2011

Y pa' mi triste playa, quiero tus olas.

Cómo me gustaría desahogarme, y sobre todo, ahogarme en ti. En tus ojos, tus labios, tu pelo, tus manos, y en todo tu cuerpo caer una y otra y otra vez. Quiero susurrarte los cientos de versos que tengo guardados en mis dientes.  Ser victima de ti, de tus sueños, y de tus ganas de desgarrarme la piel. Estaría dispuesta a existir junto a ti donde quiera que vayas...


[ Absórveme con tus ojos, 
y susúrrame que soy tu cuerpo, 
y mi alma.]

viernes, febrero 11, 2011

Sin poder respirar.

Déjame sin aliento,
que yo me ocupo del resto.




Cómo me gustaría meterme en sus pupilas 
y saber en qué piensa esa delicada cabeza...


sábado, enero 29, 2011

¿Amor? ríete de eso.

Con las puntas abiertas no sabemos caminar, ni hablar, ni mostrar sentimientos. Los clips del pelo desaparecen en cuanto no te das cuenta, se parecen a ti. Te dije que me llevaras contigo si te tenías que ir y no lo has hecho, nunca haces nada de lo que te pido. Estás a punto de caducar en mi vida, tendré que tirarte a la basura, como a todos los demás. Ahorro fuerzas para ponerme bonita y tú ni siquiera me miras. Me he prostituido tres veces en los últimos veintidós minutos y he hecho trece integrales (¿quién dijo que tal numero daba mala suerte?). ¡Menudas pamplinas! - dijo alguien - ya ni sé quién articuló semejantes palabras. ¿Algún día te volverás? ¿Te volverás de cara y me hablarás como si nada? Me echo de menos, pero más echo de menos quererte. Para que sepas, esto no es una carta de amor, no nos equivoquemos. Seamos realistas. Riamos. Lloremos. Bromeemos. Leamos estos fragmentos con neuronas muertas a causa del alcohol. ¡Que se mueran los mediocres! Perdamos lo inconsciente. Bañémonos en el mar una fría noche de invierno. 'Qué guapo estás hoy, qué bien te queda esa ropa, me encanta tu pelo'. Todo mentiras. ¿Dónde estarán los besos? Se los han quedado las flores. Creo que me voy a pintar las uñas en el tejado. Los colores de mis uñas están perdiendo su esencia, y los fluorescentes no sirven para estudiar. Tengo que decir algo y me da miedo. Creo que mi marido se está enamorando de mí. Pero eso solo ocurriría si tuviese marido. Hay problemas dentro de las legumbres, creo que tienen sentimientos. En fin, tengo cuatrocientos ochenta y cuatro hijos dentro de la barriga y uno se siente marginado. Menudos hijos de puta, los demás. Creo que ese es el motivo por el cual nunca tendré hijos. He dicho.




jueves, enero 27, 2011

Colapso, en mis venas. Claro.

Una fiesta en el interior del estómago. Tu silueta, el agua rozándote en la ducha. Tú y yo, entrelazados. Tocarte, sentir tu tacto, tus huesos. Gritar, llorar y beberme mis propias lágrimas. Matar todo lo que se interponga, sin resignación. No dejar pasar los sentimientos, para que no se cale el alma. Música de fondo, salpicándome en la cara, por favor. Tu mirada fija, mi miedo. Y mediocridad, disgusto, oquedad, odio, asco, rabia, todo guardado en la piel. No pienso abrir más la boca. Sólo eso, que no es poco.

martes, enero 25, 2011

City & colour, Sensible heart.


Cuando una mirada te come por dentro. Cuando un beso no es un beso, es un te quiero. Cuando un abrazo no lo das con los brazos, si no con el alma. Cuando hablas de esa persona y no te salen las palabras para definirla. Cuando ries con él y paras para verlo reír. Cuando acaricias su piel y se te ponen a ti los bellos de punta. Cuando se enfada y lo ves más atractivo que nunca. Cuando es de madrugada, te desvelas e inevitablemente piensas en él. Cuando vibra tu movil y deseas que aparezca su nombre. Cuando le cuelgas y tienes ganas de volverle a llamar. Cuando sin saber por qué, no te puedes quitar esa sonrisa de la cara. Y sobre todo, cuando imaginas el mundo perfecto, haciéndolo protagonista del mismo... 

Sabes que solo puede ser él.